martes, 3 de mayo de 2011

Golpe Militar: un hito de polaridad en la sociedad chilena


Conocido como el inicio de un período oscuro y antidemocrático en la Historia de Chile, donde ocurrieron múltiples atropellos a los Derechos Humanos que fueron develados solo quince años después. Existen opiniones disímiles frente a este hecho de acuerdo a la experiencia particular de cada individuo.

                                                                                                         Por Lucía Díaz G

Últimos minutos de Allende
El cielo aún se encontraba en penumbras cuando tanques y aviones comenzaron su actividad. Hombres uniformados se paseaban con una caminata incesante por el puerto de Valparaíso. Las tropas de la Armada Chilena iban al mando de un capitán que les designaba sus cargos. La presencia de maquinaria de guerra y el apoyo logístico que les brindada Estados Unidos contribuía al ambiente estratégico. A eso de las seis de la mañana la fuerza opositora del Gobierno se dirigió a Santiago. 

Una hora más tarde Salvador Allende junto al GAP arribaron hasta el Palacio de La Moneda. El dispositivo de seguridad estaba compuesto por quince hombres que iban escoltando al Presidente. El auto se desplazaba de una manera fuera de lo común, el chofer, Julio Hernán Soto, aceleraba y esquivaba los obstáculos por orden del mandatario. La información que tenía Allende era que las Fuerzas Navales se dirigían a la Capital. El ambiente en el vehículo era tenso, los colaboradores del presidente no se atrevían a emitir juicio alguno, solo se sentía la necesidad de llegar rápido a la casa de Gobierno. 

A las 8:15 de la mañana Allende a través de la radio se dirige al pueblo. Les comenta el panorama del país y su intención de luchar hasta el final. Las calles se encontraban vacías, los perros se transformaron en los protagonistas de la acera y la calzada. La congestión vehicular y contaminación acústica propia de la ciudad parecían dar un respiro. Media hora después, La Moneda estaba rodeada de tanques que se preparaban para actuar. Militares y periodistas nacionales e internacionales cubrían el frente de la casa de gobierno. Sin embargo, existían los curiosos que se refugiaban en un auto o en alguna cimentación para observar.

Historias disímiles 

Al igual que todos los días, Ernestina Honores llegó esa mañana a clases. Estaba cursando primer año de ingeniera en la Universidad Técnica del Estado sede La Serena. Con su habitual café cargado y con dos cucharadas de azúcar, se sentó junto a su mejor amigo, Marcelo Díaz. Las clases de cálculo ya estaban próximas a empezar y su café aún no bajaba a la mitad. El reloj marcaba las 8:20 y el profesor no aparecía. Ella se dispuso a ir a buscar al docente y en ese mismo instante él entra a la sala. Les informa lo que se estaba desarrollando a lo largo de todo el territorio nacional. 

“La mayoría de los estudiantes de la UTE  apoyábamos fielmente al gobierno de Allende, democráticamente elegido. Por lo que de inmediato al ser informados, nos reunimos en asamblea y se decidió marchar a la Plaza para defender a nuestro gobierno (que ilusos), ya estando en el centro de la ciudad nos dimos cuenta de la magnitud de lo que estaba ocurriendo en el país y del peligro que corría cada uno de nosotros”, señala Ernestina.

Las calles de La Serena se hallaban plagadas de soldados armados, dispuestos a matar a cualquier ciudadano que estuviera perjudicando las intenciones del conglomerado militar. Los estudiantes revolucionarios corrían en busca de un lugar seguro para esperar que se restableciera el orden. Las mentes de aquellos jóvenes estaban marcadas por la inseguridad y la impotencia. Cuando Allende se dirigió al país, Ernestina y sus amigos entendieron la gravedad del asunto y pudieron comprender la manera en que sus ideales estaban siendo corrompidos.

“Se detuvo a todo partidario del depuesto gobierno, enseguida se continúo con la más cruel represión. Acontecimientos que jamás olvidare. Muchos de mis amigos fueron detenidos y algunos ejecutados”, señala Ernestina.

A 200 kilómetros al norte de La Serena un niño de nueve años vivía de una manera diferente la situación. Orlando Díaz hace un tiempo venia escuchando a sus padres quejarse por la situación previa al golpe. Asistía al liceo A7 en Vallenar y en varias oportunidades cuando su madre lo iba a dejar se encontraba con un liceo tomado por estudiantes descontentos gracias al panorama del país. Recuerda que existían desabastecimientos, desordenes en las calles, inseguridad y violencia callejera.

Aquel día Orlando se encontraba con gripe y se quedo haciendo reposo en la casa. Cerca de la una de la tarde se despierta al escuchar a sus padres llegar. Olga, su madre, ingresó a la cocina y un poco tensa encendió un cigarrillo. Al mismo tiempo Orlando, su padre, enciende la radio y con atención ambos escucharon la emisión. El rostro de sus progenitores dejaba en evidencia tranquilidad y de a poco iban esbozando una sonrisa.



El ocaso presidencial

Augusto Pinochet Ugarte, quien había sido nombrado Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, a las 9:50 de la mañana ordenó disparar contra el Palacio de La Moneda. Fuerzas blindadas aparecen frente al edificio, presentándose con una actitud amenazante. En ese momento, Allende se dio cuenta que se encontraba solo y por medio de radio Magallanes pronuncio su último discurso. Con voz temblorosa se dirigió al pueblo, especialmente a los trabajadores de su patria. Sus palabras dejaron en claro que ni las armas ni la fuerza pueden dejar al hombre privado de su libertad. Plantó la esperanza que tarde o temprano la justicia se impondría.

Sentado en un sofá rojo llevo sus manos a la sien. Por unos minutos se encontró es un estado de meditación. A pesar de la compleja situación que se vivía, el presidente socialista parecía tranquilo. A su alrededor se encontraba la familia y los últimos funcionarios que aún permanecían en la casa presidencial. Mantuvieron una breve conversación dentro de esas cuatro paredes y finalmente el mandatario ordenó la salida de las mujeres.

Los aviones se impusieron en el cielo, en distintas direcciones. De a poco, empezó el bombardeo y se escucho la primera explosión. Los ideales del presidente socialista se iban derrumbando junto con los cimientos de La Moneda. Treinta minutos más tarde la resistencia había terminado y Salvador Allende después de despedirse de sus colaboradores se encerró en el despacho presidencial. Un fuerte disparo retumbó junto a las bombas militares. Un oficial militar ingresa al edificio y encuentra al presidente derrocado muerto, se había suicidado con el arma que le había regalado Fidel Castro.

A las 2:50 de la tarde la Dictadura da a conocer su comunicado oficial y su instalación en el poder. El Once de Septiembre de 1973, es conocido como el inicio de un período oscuro y antidemocrático en la historia de Chile. Donde ocurrieron múltiples atropellos a los Derechos Humanos que fueron develados solo quince años después. Sin embargo, existen algunos que creen que los atropellos y violencia comenzaron mucho antes de la instalación de un dictador en el poder.

“Los grandes responsables fueron primero la clase política y luego las Fuerzas Armadas, no es correcto al análisis cuando se plantea el problema solo desde la perspectiva de las delitos cometidos por alguna persona de las Fuerzas Armadas, la historia de violencia había ya comenzado hacía varios años”, señala Orlando Díaz.


martes, 5 de abril de 2011

“Creo que las teleseries nocturnas deben excluir al público sin criterio formado y por eso están dispuestas en ese horario”

Entrevista con Andrés Velasco, actor del área dramática de TVN

El abuso a menores es un tema de contingencia en nuestro país, especialmente por los casos que involucran a personalidades de la Iglesia Católica. Muchos tienden a cerrar los ojos ante la posibilidad de esta situación, sin embargo es algo a lo que todos están propensos. TVN con su nueva teleserie nocturna “Laberinto de Alicia” apostó con una trama que genera controversia.

                                                                                               Por Lucía Díaz G


Actor chileno estudio en la Escuela de Teatro de Gustavo Meza y egresó el año 1997. El 2001 debuta en televisión con su papel como “el rucio” en la teleserie de TVN Amores de Mercado, alcanzando el 2005 su primer rol protagónico en el mismo canal con su personaje “Adriano San Martin” en Los Treinta. En el último tiempo, se ha transformado en uno de los rostros emblemáticos de las teleseries nocturnas del canal nacional. Paso de interpretar a “Joaquín Sarda”, un sinvergüenza sin ganas de madurar, en 40 y tantos a  “Octavio San Martin”, un hombre centrado y conciliador, en El laberinto de Alicia.  Se refiere al tema que pone en la palestra la nueva producción del área dramática de TVN: el abuso a menores.


Pregunta.- Háblanos sobre Octavio San Martín 

Respuesta.- Octavio quieres construir su felicidad a partir de sus logros profesionales y familiares. Pero ni uno de estos aspectos, por exitosos que sean, pueden sanar el daño que un abusador provoca al entrar en la vida de cualquier persona

P.- ¿Cómo fue la preparación de tu personaje? ¿Con que especialistas trabajaste para tratar un drama social como el abuso infantil?

R.- Para preparar este personaje fue necesario encontrar y entender cuál es la postura que hacía más sentido con lo escrito en el libreto. Las opciones no eran muchas. "Entrar en la paranoia interminable o cerrar los ojos y creer que esto nunca me pasaría." Nosotros no tuvimos trabajo directo con especialistas, pero los libretistas necesitaron tener conocimientos avanzados de la conducta y del modo de operar de los abusadores infantiles. Además de conocer las líneas de investigación que se siguen en estos casos. 


P.- En la entrevista con Una Nueva mañana el 14 de marzo Sigrid Alegría señaló que la producción trataba sobre un tipo de abuso a menores que es silencioso ¿Cómo es esto? ¿Cuál es el modo de operar?

R.- Los abusadores infantiles tienen rasgos que se manifiestan como patología con distintas intensidades. El acto de seducción de niños crea la complicidad necesaria para que el abusador tenga acceso a la intimidad del abusado. Con esto cualquier juego o regalo se transforma en un despliegue de formas abuso, existiendo una amplia gama de gestos que son "silenciosos", es decir, que no dan señales claras de la existencia de abuso.


P.- ¿Cómo ha sido la reacción de los televidentes? ¿Qué comentarios te llegan de la gente?

R.- Las primeras reacciones ante el proyecto de algunos televidentes fueron de rechazo. Para ellos, la televisión de esa hora debe ser un espacio de relajo y no algo que cause tensión. Sobre todo porque esto efectivamente a cualquiera le puede pasar. Muchos han dicho que no quieren verla, pero el producto resulta atractivo por su tratamiento, tanto con el tema como el ritmo de las escenas, la musicalización, las actuaciones, etc.

P.- ¿A qué atribuyes el hecho de que cierto grupo de personas presente un rechazo a ver la teleserie? ¿Qué llamado le harías a aquel sector de la población?

R.- El rechazo que manifiestan algunos es propio de un amplio sector de la sociedad que prefiere cerrar las puertas al tema y, tal como reaccionan algunos personajes de la teleserie, dejar que el destino les favorezca o que todo llegue a las ultimas consecuencia para recién ahí tomar medidas. Yo diría que la comunicación y la amplia complicidad con los hijos son la clave para que los niños no se dejen seducir por personas fuera del circulo mas intimo (padres y hermanos). Y en caso que así sea, que los niños sean capaces de denunciar ante sus padres esta situación.

P.- ¿Qué medidas o resguardos ha tomado el equipo para evitar prejuicios?

R.- Sobre todo el contenido y formas elegidas para cada escena. Los personajes enfrentan el tema de manera muy parecida a las reacciones habituales de la gente. Al crear las escenas se ha cuidado de alejarse del morbo, reducir al mínimo el contenido erótico de la teleserie. Por esto último es que prácticamente no hay escenas románticas ni eróticas.


P.- La propuesta de TVN está tocando un tema bastante sensible y de contingencia nacional por lo que se está viviendo ahora con la acusación de abuso sexual a personajes ligados a la iglesia católica. Con respecto a este tema ¿Qué opinas sobre el hecho de que se reabriera el caso Karadima?

R.- El caso Karadima y su reapertura nos va a permitir relacionarnos con una iglesia más real y por lo tanto más cercana a los aportes que esta tiene en la sociedad. Poner en tela de juicio a estas personalidades puede crear un replanteamiento del poder de la iglesia revelando el verdadero rol que debe cumplir. 

P.- James Hamilton señaló en el programa Tolerancia Cero que al descubrir que existían más personas abusadas por el sacerdote, se dio cuenta que se trataba de una práctica sistemática. ¿Qué opinión te merece el hecho de que esto suceda dentro de una institución sagrada y relevante como es la iglesia católica?

R.- El abuso infantil y adolescente es lo más grave en lo que puede incurrir un guía espiritual formador de otros guías. Es extraviar a generaciones de individuos por una patología no tratada y avalada por el poder eclesiástico.

P.- ¿Qué es lo que propone el canal al poner en la palestra un tema tan delicado? ¿Qué pretende generar a nivel social?

R.- Para la televisión no hay un fin educativo en su programación, sin embargo asumiendo la entretención como un súper objetivo, a la hora de buscar temáticas es necesario hacerlo de manera responsable, sobre todo para no cometer errores de información y para que se genere una instancia de debate en la ciudadanía con temas relevantes.

P.-  ¿Qué tipo de críticas son las más frecuentes? ¿De qué manera las enfrentan?

R.- Hasta ahora las críticas fueron solo las que recibimos antes que el proyecto saliera al aire, donde se planteaba el temor de la gente en ver la versión dramática de algo tan difícil de aceptar que ocurra. Luego hemos tenido excelentes comentarios.

P.- ¿Crees que las teleseries hacen un aporte? ¿Crees que hay un Chile que queda excluido en ellas?
R.- Por cierto, las teleseries son un aporte desde el momento en que entretiene y reúne a la familia chilena. Más aun si las temáticas propuestas generan dialogo y iniciativas constructivas. Creo que las teleseries nocturnas deben excluir al público sin criterio formado y por eso están dispuestas en ese horario.

domingo, 20 de marzo de 2011

Energía Nuclear en Chile: El impacto que genera disidencia

“Es importante hacer un llamado por la paz y no a la crisis atómica” señaló Jaime Gajardo, Presidente del Colegio de Profesores.
                                                                                                            Por Lucía Díaz

El día ya empezaba a despejarse y la masa de jóvenes agrupados en Plaza Italia cobraba vida. Las principales calles de la ciudad de Santiago se encontraban cortadas, pues ya estaba todo dispuesto para recibir al día siguiente al presidente de Estados Unidos, Barak Obama. Se trataba de un domingo muerto donde los protagonistas de aquella jornada anhelaban entrar en escena.

Una colorida columna empezaba a tomar forma en medio de pancartas, canticos e ideales. En el centro se encontraban unos pocos escribiendo mensajes en cartulinas rojas. Alrededor de éstos, las mochilas y plumones aun yacían sobre el cemento humedo.Al costado del sector de las mochilas dos muchachas dormían sin interés alguno por lo que estaba pronto a suceder.

Unos minutos después se dispusieron a marchar, cada uno con su cartulina protestaste. “No acuerdo Nuclear” era la frase que retumbaba en un Santiago más resguardado que nunca. En el centro de la columna iban tres muchachos con un bombo cada uno. Un golpe profundo y luego dos más suaves para culminar con uno más profundo que el primero. Al lado del rítmico sonido una joven fruncía el ceño cada vez que las baquetas tenían contacto con la caja. A pocos metros del centro de Santiago el sol ya se había impuesto.  

El 11 de marzo del presente año un sismo de 8,9 grados de magnitud y posterior tsunami afectó a Japón y como consecuencia se desató una crisis nuclear. Por ende, la manifestación se justificó a raíz de estos trágicos acontecimientos y a propósito de que uno de los motivos de la visita de Obama a Chile es la firma de un protocolo de acuerdo con Piñera para explorar en materias de energía nuclear. Además, la presente manifestación social abogó por la paz y la no intervención militar de Norteamérica en el mundo árabe.

Según un sondeo realizado por el diario La Tercera el jueves 17 de marzo, el 86% de los encuestados no están de acuerdo con la construcción de plantas nucleares en Chile. Los resultados arrojados por el sondeo apuntan directamente a una inseguridad de la población causada por la fuga radioactiva en Japón. A propósito de esta inseguridad y la importancia de cuidar el medio ambiente es que destacados actores sociales como el Colegio de Profesores, dirigentes de federaciones de distintas universidades y organizaciones de los derechos humanos estuvieron detrás de esta actividad.

 “Yo en lo particular, estaría de acuerdo con energía nuclear, si no estuviera detrás el incentivo económico de algún privado. El afán de lucro es a mi juicio lo que no da garantías de seguridad, saltar controles, encubrir fallas, limitar la inversión en mantenimiento siempre son rentables a corto plazo” señaló Julio Sarmiento Ex Presidente FECH.

En el centro de Santiago las pancartas y bombos se unieron con banderas chilenas, cubanas y venezolanas. La masa de jóvenes se perdió entre figuras públicas y políticas. Personas de todas las edades se disponían a defender de manera pacífica el medio ambiente y generar un espacio propicio para abogar por la paz. Un anciano iba a paso lento, en su mano izquierda sostenía una botella de agua a la cual acudía cada cierto tiempo. Del mismo modo, su mano derecha se encargaba de aguantar un lienzo azul alusivo a la defensa del medio ambiente.

Lienzos contra la proliferación nuclear e hidroeléctrica abundaban entre las figuras políticas. “Obama leave now Chile” ,”Obama premio nobel de la paz salva a libia” , “Salvemos al medio ambiente” eran algunas de las frases que se plasmaban en las cartulinas. El agotamiento contribuido por el calor ya se hacía sentir entre los cuerpos protestantes. Las botellas de agua se encontraban vacías, los bombos sonaban con menos intensidad y muchas de las pancartas ya no se levantaban.

“Hay que ponernos de pie todos los chilenos para lograr la paz” señaló Gabriela Donoso, dueña de casa. Una vez en la Plaza de Armas y con más fuerza que nunca, Gabriela intentaba explicar la importancia de hacerse sentir, de tener voz. Al lado de ella una abogada planteaba que durante muchos años Estados Unidos intervino en nuestra democracia y el único resultado fueron miles de muertos.

Un verdadero carnaval se vivía en pleno centro de Santiago. Sin importar la edad, creencias religiosas ni políticas todos se unieron en un evento cultural con un fin común. Grandes amplificadores al costado del escenario se ocuparon de no dejar ningún rincón de la plaza sin música. Los lienzos alrededor del cuello de los jóvenes, las pancartas adornaban la escenografía y los bombos no paraban de sonar. Finalmente artistas nacionales como Juan Ayala, Roberto Márquez se encargaron de culminar el encuentro.