“Es importante hacer un llamado por la paz y no a la crisis atómica” señaló Jaime Gajardo, Presidente del Colegio de Profesores.
Por Lucía Díaz
El día ya empezaba a despejarse y la masa de jóvenes agrupados en Plaza Italia cobraba vida. Las principales calles de la ciudad de Santiago se encontraban cortadas, pues ya estaba todo dispuesto para recibir al día siguiente al presidente de Estados Unidos, Barak Obama. Se trataba de un domingo muerto donde los protagonistas de aquella jornada anhelaban entrar en escena.
Una colorida columna empezaba a tomar forma en medio de pancartas, canticos e ideales. En el centro se encontraban unos pocos escribiendo mensajes en cartulinas rojas. Alrededor de éstos, las mochilas y plumones aun yacían sobre el cemento humedo.Al costado del sector de las mochilas dos muchachas dormían sin interés alguno por lo que estaba pronto a suceder.
Unos minutos después se dispusieron a marchar, cada uno con su cartulina protestaste. “No acuerdo Nuclear” era la frase que retumbaba en un Santiago más resguardado que nunca. En el centro de la columna iban tres muchachos con un bombo cada uno. Un golpe profundo y luego dos más suaves para culminar con uno más profundo que el primero. Al lado del rítmico sonido una joven fruncía el ceño cada vez que las baquetas tenían contacto con la caja. A pocos metros del centro de Santiago el sol ya se había impuesto.
El 11 de marzo del presente año un sismo de 8,9 grados de magnitud y posterior tsunami afectó a Japón y como consecuencia se desató una crisis nuclear. Por ende, la manifestación se justificó a raíz de estos trágicos acontecimientos y a propósito de que uno de los motivos de la visita de Obama a Chile es la firma de un protocolo de acuerdo con Piñera para explorar en materias de energía nuclear. Además, la presente manifestación social abogó por la paz y la no intervención militar de Norteamérica en el mundo árabe.
Según un sondeo realizado por el diario La Tercera el jueves 17 de marzo, el 86% de los encuestados no están de acuerdo con la construcción de plantas nucleares en Chile. Los resultados arrojados por el sondeo apuntan directamente a una inseguridad de la población causada por la fuga radioactiva en Japón. A propósito de esta inseguridad y la importancia de cuidar el medio ambiente es que destacados actores sociales como el Colegio de Profesores, dirigentes de federaciones de distintas universidades y organizaciones de los derechos humanos estuvieron detrás de esta actividad.
“Yo en lo particular, estaría de acuerdo con energía nuclear, si no estuviera detrás el incentivo económico de algún privado. El afán de lucro es a mi juicio lo que no da garantías de seguridad, saltar controles, encubrir fallas, limitar la inversión en mantenimiento siempre son rentables a corto plazo” señaló Julio Sarmiento Ex Presidente FECH.
En el centro de Santiago las pancartas y bombos se unieron con banderas chilenas, cubanas y venezolanas. La masa de jóvenes se perdió entre figuras públicas y políticas. Personas de todas las edades se disponían a defender de manera pacífica el medio ambiente y generar un espacio propicio para abogar por la paz. Un anciano iba a paso lento, en su mano izquierda sostenía una botella de agua a la cual acudía cada cierto tiempo. Del mismo modo, su mano derecha se encargaba de aguantar un lienzo azul alusivo a la defensa del medio ambiente.
Lienzos contra la proliferación nuclear e hidroeléctrica abundaban entre las figuras políticas. “Obama leave now Chile” ,”Obama premio nobel de la paz salva a libia” , “Salvemos al medio ambiente” eran algunas de las frases que se plasmaban en las cartulinas. El agotamiento contribuido por el calor ya se hacía sentir entre los cuerpos protestantes. Las botellas de agua se encontraban vacías, los bombos sonaban con menos intensidad y muchas de las pancartas ya no se levantaban.
“Hay que ponernos de pie todos los chilenos para lograr la paz” señaló Gabriela Donoso, dueña de casa. Una vez en la Plaza de Armas y con más fuerza que nunca, Gabriela intentaba explicar la importancia de hacerse sentir, de tener voz. Al lado de ella una abogada planteaba que durante muchos años Estados Unidos intervino en nuestra democracia y el único resultado fueron miles de muertos.
Un verdadero carnaval se vivía en pleno centro de Santiago. Sin importar la edad, creencias religiosas ni políticas todos se unieron en un evento cultural con un fin común. Grandes amplificadores al costado del escenario se ocuparon de no dejar ningún rincón de la plaza sin música. Los lienzos alrededor del cuello de los jóvenes, las pancartas adornaban la escenografía y los bombos no paraban de sonar. Finalmente artistas nacionales como Juan Ayala, Roberto Márquez se encargaron de culminar el encuentro.
